Mi padre se ha ido casi sin despedirse, en cierto modo ha tenido la partida que seguro pedía en sus oraciones diarias; siempre huyó de la muerte repentina que tuvo mi abuelo Lucas y de los años de padecimiento de mi abuela Antonia. Así que me consta que se ha ido feliz. Ahora los tres se han reencontrado y no paran de enviarnos la fuerza de Dios que en estos momentos se hace mucho más presente. Espero que todos estemos a la altura esperada y la esperanza del reecuentro el día de la resurrección nos haga crecer en este trance.
Sitio donde compartiré mis vivencias, opiniones y sentimientos que nos regala Dios en nuestro devenir diario.
jueves, 10 de febrero de 2011
sábado, 22 de enero de 2011
domingo, 16 de enero de 2011
La Reinsercción
miércoles, 5 de enero de 2011
Sin libertad, sociedad injusta
viernes, 31 de diciembre de 2010
sábado, 1 de mayo de 2010
Los Meceeros
viernes, 19 de marzo de 2010
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